FALLECE ANTONIO TAMAYO.

FALLECE ANTONIO TAMAYO.
FALLECE ANTONIO TAMAYO.

Muere Antonio Tamayo

Maestro de profesión, Antonio Tamayo fue concejal del PP de 1991 a 2003, en esos años se va forjando la persona que sería el alcalde de Cieza de 2003 a 2015. Años en los que su gestión hizo que nuestra ciudad creciera en todos los sentidos. Infraestructuras de las que todavía hoy seguimos gozando  y parajes  que hoy resultan indispensables para la vida de los ciezanos. Fueron tres legislaturas, 12 años, con tres mayorías absolutas. Cieza confió en Antonio plenamente y  él no les defraudó, ni mucho menos, todo lo contrario. Cieza es hoy lo que es y tiene lo que tiene por ese trabajo sincero y constante de un alcalde como lo fue él, baste recordar el Teatro Capitol, la piscina cubierta, el Centro  y Escuela Municipal de Folclore, el Conservatorio Maestro Gómez Villa, la Biblioteca Padre Salmerón, el pabellón de deporte Juan José Angostos, el parking  subterráneo de San Juan Bosco, el centro de Servicios Sociales, el Centro de Salud de Las Morericas, el Paseo de Antonio Salas, el centro de Mayores, el Club de Piragüismo, el centro de Interpretación de Almadenes, el Paseo Ribereño, el Paseo de Ronda, el Campo de fútbol de la Era y el despoblado de Siyâsa.

Antonio Tamayo fue un hombre como el que describe Primo Levi, en su libro “Esto es un hombre”: íntegro, sencillo, humano, servicial, humilde, firme, flexible y cariñoso. Estaba dotado de un instinto personal que ayudado por su enorme diplomacia, resolvía conflictos con una sencillez envidiable.

Fundamentalmente, Antonio Tamayo, fue una buena persona, buen marido y padre. Su mujer, Jose, fue su mejor y gran apoyo, una vida juntos fruto de la cual son siete hijos que han sabido recoger lo mejor de un padre para ellos y buen alcalde para los ciezanos.

Si la política es alcanzar fines comunes, de mejora de un pueblo, sin atajos, demagogias, engaños, fanatismos ni exclusiones, eso lo hizo Antonio, respetuoso y fiel con los votantes, con los ciezanos. Con él, el PP, estuvo en las mejores manos posibles, ya que el desempeño de un cargo público nunca ha de ser una razón en sí misma, si no una herramienta al servicio de los demás. En eso Antonio Tamayo nos dio una gran lección a todos, capaz de dar lo mejor de sí mismo en defensa de la libertad y la justicia.

Vaya nuestro recuerdo para un alcalde, un ciezano, un hombre bueno que supo dejar una huella imborrable en esta tierra que ahora lo acoge en sus entrañas.